Es
la historia de año y medio de la vida de Gyürgy
Küves en diversos campos de concentración. Es un adolescente que
está descubriendo el amor a través de los besos clandestinos de una
vecina cuando comprende lo que significa ser judío: no es una
diferencia innata, sino una distinción impuesta por los otros.
Aunque al principio vive su deportación como algo insólito y
festivo, no tardará en descubrir el sentido profundo del Lager:
destruir cualquier forma de intimidad, confundir la humillación con
la justicia, borrar la identidad individual mediante el deterioro
físico, transformar el tiempo en un continuo homogéneo, donde
carece de sentido realizar proyectos. La maquinaria del campo cumple
su función y Gyürgy se convierte en un “musulmán”, que es el
nombre que se utilizaba en el Lager para referirse a los que ya no
muestran ningún interés en sobrevivir.
Narrada
por un joven, para quien los códigos morales caducos de sus mayores
son inservibles en Auschwitz, lo que algunos han malentendido como
mirada cínica es, al contrario, la actitud candorosa, cargada de
inocencia, de alguien que debe orientarse en el peor infierno
posible, privado de cualquier punto de referencia. Para György
Köves, el adolescente protagonista de la novela, no existen buenos
ni malos, sino gente que ordena y gente que obedece, y no se plantea
cuestionar la autoridad más que si estuviera en un internado. El
motivo es que György es ya, de pleno derecho, un habitante del
universo totalitario; no un régimen de terror impuesto por unos
monstruos, sino un orden racional, aunque incomprensible, donde el
asesinato planificado es sólo un negociado más del organigrama.
Enlace de la GUÍA DE LECTURA

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