La actual crisis económica nos está llevando a una confusión de ideas. Hasta no hace mucho todos nos entendíamos con los vocablos derecha e izquierda, conservador o profresista. Ahora no hay manera.
La moda está en adaptarse a los nuevos tiempos y entener que no hay otra salida, que dentro de este modelo las medidas son inapelables, etc.
Los que ya no somos niños, los que aún tenemos memoria, hemos crecido y madurado a la sombra de modelos que nos hacían entender el mundo. Confieso que ahora no puedo. tendría que apuntarme a una nueva moda y no estoy dispuesto. Me ha costado mucho esfuerzo, largas conversaciones, multitud de lecturas llegar a este puerto que no estoy dispuesto a cambiar tan a la ligera. Soy un poco tozudo o me estoy haciendo mayor y los neurotransmisores ya no trasladan la información con la misma velocidad y eficacia.
Nunca acabé de creerme que la socialdemocracia fuese una ideología con una base estable, más bien me parecía un parche; pero bueno, hasta ahí he estado dispuesto a negociar. No obstante, lo de ahora ya no tiene nombre posible.
Las medidas de los gobiernos de izquierda no se diferencia a las que toman los de derechas. ¡Y aún exigen o amenzan con otras más profundas!
Que las tomen pero sin mí.
miércoles, 9 de marzo de 2011
martes, 8 de marzo de 2011
EL SUEÑO DEL CELTA
No creo que se pueda añadir nada a lo que ya se ha escrito sobre esta novela de Mario Vargas Llosa. Leerlo es bañarse en historias que te atrapan y no te permiten dejar de nadar.
Es verdad que hay un sueño, el que tiene el protagonista Roger Casament, acerca de la liberación de Irlanda. Pero hay otros personajes fantásticos creados de forma magistral.
Entre ellos me ha causado admiración la figura del carcelero. Es un hombre apenado. Su único hijo ha muerto en Francia luchando en la I Guerra Mundial; de ahí el dolor y el odio inicial. Pero es, ante todo, un padre que ve en Casament la causa de su dolor. Por eso, al principio el trato hacia el prisionero es despectivo y cómo al final aparerce la parte más humana y casi tierna de un hombre.
Es verdad que hay un sueño, el que tiene el protagonista Roger Casament, acerca de la liberación de Irlanda. Pero hay otros personajes fantásticos creados de forma magistral.
Entre ellos me ha causado admiración la figura del carcelero. Es un hombre apenado. Su único hijo ha muerto en Francia luchando en la I Guerra Mundial; de ahí el dolor y el odio inicial. Pero es, ante todo, un padre que ve en Casament la causa de su dolor. Por eso, al principio el trato hacia el prisionero es despectivo y cómo al final aparerce la parte más humana y casi tierna de un hombre.
UN MOMENTO DE DESCANSO

El libro del profesor Antonio Orejudo "Un momento de descanso" refexiona sobre la Universidad, pero es, además, una reconstrucción de otras muchas cosas. las relaciones padre-hijo, el desamor, la dignidad de las personas.
Para empezar, nos habla de lo que somos y de lo que fuimos, de las dificultades para llegar y ser alguien y de la meta final.
Hay un momento que me ha hecho pensar. Uno de los protagonistas tiene un hijo con discapacidad mental. Quiere ser bailarín, pero, según el padre, profesor en Estados Unidos, lo hace tan mal que se sentirá frustrado. Por eso decide hablar con su profesora. El diálogo es duro. La profesora le explica la diferencia entre el éxito para el padre y para el hijo.
En el fondo de la novela está la guerra civil y sus miserias. La transición no ha resuelto nada, si acaso ha permitido firmar la victoria final de forma democrática.
Para empezar, nos habla de lo que somos y de lo que fuimos, de las dificultades para llegar y ser alguien y de la meta final.
Hay un momento que me ha hecho pensar. Uno de los protagonistas tiene un hijo con discapacidad mental. Quiere ser bailarín, pero, según el padre, profesor en Estados Unidos, lo hace tan mal que se sentirá frustrado. Por eso decide hablar con su profesora. El diálogo es duro. La profesora le explica la diferencia entre el éxito para el padre y para el hijo.
En el fondo de la novela está la guerra civil y sus miserias. La transición no ha resuelto nada, si acaso ha permitido firmar la victoria final de forma democrática.
domingo, 27 de febrero de 2011
QUÉ PASA EN ESPAÑA
Muchas veces me hago la pregunta ¿Qué pasa en España? Las conclusiones a las que llego son siempre pesimistas. Si me fijo en la situación actual las señales nos indican un cansancio permanente. Vivimos una época gris marcada por una crisis de identidad, un permanente debate sobre el modelo de estado y, especialmente, una ignorancia y una incultura general, pero especialmente lacerante enla clase política.
Ya sé que ahora está de moda desprestigiar a nuestros mandatarios, pero es que es un ejercicio de responsabilidad.
Pocos de los actuales dirigentes pasarían un examen de ciudadanía, de economía, de educación. En algunos dudo, incluso, que lean habitualmente algo más que las consignas que les lanzan sus partidos.
Cuando vamos a una conferencia el autor además de defender unas ideas propias se basa en las ideas expuestas por otras personas. Cita personas, teorías, hechos.
Nuestros políticos parecen haber olvidado que toda cultura se cimenta en la cultura anterior, por tanto en las ideas anteriores. Parece que ellos sólo saben arremeter contra el contrincante venga o no a cuento. Los jóvenes cachorros de las formaciones politicas es lo primero que aprenden. Casi lo único.
¿Qué teorías sociales, económicas, educativas, etc., siguen? Es un misterio, Porque, además, de vez en cuando leemos o escuchamos proclamas que pertenecen a corrientes diferentes a la que pertenecen. Los conservadores parecen ser progresistas y los progresistas conservadores.
Hasta el lenguaje está contaminado. Oímos hablar a los presuntos miembros de la izquierda de mercados o finanzas. Se han oovidado de conceptos como solidaridad.
En cambio los moradores de la derecha hacen gala de vocabulario progre. Hasta se llaman populares.
Volviendo con la pregunta inicial. ¿Qué pasa en España?
Además de políticos ignorantes nos encontramos con un pueblo dormido.
Es este un aspecto aterrador. Decía hace unos días el escritor Muñoz Molina qe los españoles sólo nos manifestábamos por causas futbolíticas o alcohólicas.
Ahora aplaudimos las manifestaciones que están derrocando los regímenes de los paìses árabes. ¿No tendríamos que manifestarnos nosotros por los más de cuatro millones de parados, por la corrupción, por el clientelismo político, por el caciquismo, por el nepotismo...?
Históricamente hemos sido un país dominado por caudillos (aristócratas, militares y religiosos). El ejercicio de la participación activa está subsumido por la innercia: "El que se mueva no sale en la foto".
Cambiar este modelo es casi imposible, toda vez que desde los medios de comnicaciòn nos hacen mirar para otro lado o para el lado equivocado. Lo importante, parecen pensar, es el fútbol, los nacionalismos, los escándalos de personajes vulgares, las imágenes de bodas principescas. ¿Qué pasa con los que no tienen un trabajo, con los jóvenes sin esperanza, con tanta gente que no sabe que está siendo manipulada?
Volviendo al pasado, nuestro Generalísimo (no sólo fue General) murió trnquilamente en su cama, rodeado del pueblo y de sus prelados. Es esa una vergüenza nacional. En aquella época hasta Portugal y Grecia tuvieron sus revoluciones. Nosotros no. Nosotros esperamos pacentemente a que la naturaleza arreglara el desaguisado. Y no sólo eso. Lo que hicimos con la transición fue una ofensa en pro de la convivencia.
Y asi seguimos. No tocar nada para que nada cambie, no siendo que se enfaden los señoritos. Mejor dar dinero a los bancos, facilitar los negocios a los especuladores, retrasar la jubilación. Y a callar.
Necesitamos un psicoanálisis colectivo.
Ya sé que ahora está de moda desprestigiar a nuestros mandatarios, pero es que es un ejercicio de responsabilidad.
Pocos de los actuales dirigentes pasarían un examen de ciudadanía, de economía, de educación. En algunos dudo, incluso, que lean habitualmente algo más que las consignas que les lanzan sus partidos.
Cuando vamos a una conferencia el autor además de defender unas ideas propias se basa en las ideas expuestas por otras personas. Cita personas, teorías, hechos.
Nuestros políticos parecen haber olvidado que toda cultura se cimenta en la cultura anterior, por tanto en las ideas anteriores. Parece que ellos sólo saben arremeter contra el contrincante venga o no a cuento. Los jóvenes cachorros de las formaciones politicas es lo primero que aprenden. Casi lo único.
¿Qué teorías sociales, económicas, educativas, etc., siguen? Es un misterio, Porque, además, de vez en cuando leemos o escuchamos proclamas que pertenecen a corrientes diferentes a la que pertenecen. Los conservadores parecen ser progresistas y los progresistas conservadores.
Hasta el lenguaje está contaminado. Oímos hablar a los presuntos miembros de la izquierda de mercados o finanzas. Se han oovidado de conceptos como solidaridad.
En cambio los moradores de la derecha hacen gala de vocabulario progre. Hasta se llaman populares.
Volviendo con la pregunta inicial. ¿Qué pasa en España?
Además de políticos ignorantes nos encontramos con un pueblo dormido.
Es este un aspecto aterrador. Decía hace unos días el escritor Muñoz Molina qe los españoles sólo nos manifestábamos por causas futbolíticas o alcohólicas.
Ahora aplaudimos las manifestaciones que están derrocando los regímenes de los paìses árabes. ¿No tendríamos que manifestarnos nosotros por los más de cuatro millones de parados, por la corrupción, por el clientelismo político, por el caciquismo, por el nepotismo...?
Históricamente hemos sido un país dominado por caudillos (aristócratas, militares y religiosos). El ejercicio de la participación activa está subsumido por la innercia: "El que se mueva no sale en la foto".
Cambiar este modelo es casi imposible, toda vez que desde los medios de comnicaciòn nos hacen mirar para otro lado o para el lado equivocado. Lo importante, parecen pensar, es el fútbol, los nacionalismos, los escándalos de personajes vulgares, las imágenes de bodas principescas. ¿Qué pasa con los que no tienen un trabajo, con los jóvenes sin esperanza, con tanta gente que no sabe que está siendo manipulada?
Volviendo al pasado, nuestro Generalísimo (no sólo fue General) murió trnquilamente en su cama, rodeado del pueblo y de sus prelados. Es esa una vergüenza nacional. En aquella época hasta Portugal y Grecia tuvieron sus revoluciones. Nosotros no. Nosotros esperamos pacentemente a que la naturaleza arreglara el desaguisado. Y no sólo eso. Lo que hicimos con la transición fue una ofensa en pro de la convivencia.
Y asi seguimos. No tocar nada para que nada cambie, no siendo que se enfaden los señoritos. Mejor dar dinero a los bancos, facilitar los negocios a los especuladores, retrasar la jubilación. Y a callar.
Necesitamos un psicoanálisis colectivo.
EL DESIERTO DE LOS TÁRTAROS

El último libro que he leído es "El desierto de los tártaros" de Dino Buzzati. Últimamente no hay muchas lecturas que me sorprendan. A veces tengo la impresión de que las ideas se han agotado.
No obstante, este libro sì me ha producido sensaciones de angustia. No es sólo el desierto un espacio físico, también es una actitud, o al menos, un especio mental y psicológico.
El protagonsita espera, como el resto de los soldados de la Fortaleza a que lleguen los tártaros, a tener su momento de gloria. Para él, Giovanni Drogo, la vida fuera de allí ha dejado de tener sentido.
Hay un momento especialmente amargo. Al volver a la ciudad por un permiso, se da cuenta de que el mundo ha seguido girando sin él; sus hermanos han iniciado otras vidas, su amiga se va a ir de viaje a los Países Bajos. Incluso su madre, no está despierta cuando regresa de madrugada. No le importa a nadie.
Regresa y la rutina se impone día a día, año tras año.
El momento más duro ocurre cuando por fin llegan los tártaros y loencuentran enfermo. Tanto que debe abandonar su puesto y salir derrotado. Sólo le queda su dignidad.
Hermosa y triste alegoría.
No obstante, este libro sì me ha producido sensaciones de angustia. No es sólo el desierto un espacio físico, también es una actitud, o al menos, un especio mental y psicológico.
El protagonsita espera, como el resto de los soldados de la Fortaleza a que lleguen los tártaros, a tener su momento de gloria. Para él, Giovanni Drogo, la vida fuera de allí ha dejado de tener sentido.
Hay un momento especialmente amargo. Al volver a la ciudad por un permiso, se da cuenta de que el mundo ha seguido girando sin él; sus hermanos han iniciado otras vidas, su amiga se va a ir de viaje a los Países Bajos. Incluso su madre, no está despierta cuando regresa de madrugada. No le importa a nadie.
Regresa y la rutina se impone día a día, año tras año.
El momento más duro ocurre cuando por fin llegan los tártaros y loencuentran enfermo. Tanto que debe abandonar su puesto y salir derrotado. Sólo le queda su dignidad.
Hermosa y triste alegoría.
COSAS MIAS
Inicio este blog con la intención de escribir. Mis cosas. Mis libros. Mis películas. Mis malos ratos. También los buenos.
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