La actual crisis económica nos está llevando a una confusión de ideas. Hasta no hace mucho todos nos entendíamos con los vocablos derecha e izquierda, conservador o profresista. Ahora no hay manera.
La moda está en adaptarse a los nuevos tiempos y entener que no hay otra salida, que dentro de este modelo las medidas son inapelables, etc.
Los que ya no somos niños, los que aún tenemos memoria, hemos crecido y madurado a la sombra de modelos que nos hacían entender el mundo. Confieso que ahora no puedo. tendría que apuntarme a una nueva moda y no estoy dispuesto. Me ha costado mucho esfuerzo, largas conversaciones, multitud de lecturas llegar a este puerto que no estoy dispuesto a cambiar tan a la ligera. Soy un poco tozudo o me estoy haciendo mayor y los neurotransmisores ya no trasladan la información con la misma velocidad y eficacia.
Nunca acabé de creerme que la socialdemocracia fuese una ideología con una base estable, más bien me parecía un parche; pero bueno, hasta ahí he estado dispuesto a negociar. No obstante, lo de ahora ya no tiene nombre posible.
Las medidas de los gobiernos de izquierda no se diferencia a las que toman los de derechas. ¡Y aún exigen o amenzan con otras más profundas!
Que las tomen pero sin mí.
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