jueves, 25 de octubre de 2012
El Fin de la Unión
Parte I
Había una vez dos familias. Para simplificar la llamaremos a una Pérez y a la otra Cardona. Llevaban viviendo juntas desde tiempos inmemoriales y juntas trabajaban los terrenos de labor que había junto a sus casas, jutas recogían la fruta o salían a pescar. La relación había pasado por momentos buenos junto con otros difíciles. Pero siempre los habían superado. De hecho muchos Pérez estaban casados con los Cardona y viceversa. Así que había Pérez puros, Cardona puros y una tercera especie que era una mezcla de ambos. En ocasiones había luchado juntos frente a un enemigo común. En otras se había despedazado entre ellos. También jugaban torneos comunes que unas veces ganaban uno y otras otros y siempre quedaban en la memoria colectiva los héroes de aquellos certámenes anuales. Habían construido carreteras de uso común para llevar sus productos a lugares más lejanos, habían levantado puentes y fortalezas para luchar contra los bárbaros que querían conquistar sus tierras. Era, en fin, como tantas y tantas familias a lo largo de la historia. No había buenos ni malos. Pero estaban juntos. (Continuará...)
PARTE II
Sin embargo, algo está cambiando. La familia Cardona quiere romper la vida en común. Afirman que siempre han trabajado más y no se les ha reconocido. Que han ayudado con más ahínco a la familia Pérez y no han recibido un buen trato. La familia Pérez sostiene que siempre se han sacrificado más por mantener la relación, que se han portado como un padre benigno y magnánimo con los Cardona. El jefe del clan de los Pérez es, en la actualidad, un hombre de escasas luces. Se le ve taciturno, aburrido y como líder no aporta casi nada. Ha llegado a ocupar el sillón principal por cansancio del otros contrincantes y por tener amigos y familiares en los puestos principales. El representante de los Cardona es un hombre ambicioso y prepotente. Ha inventado historias que ha narrado una y mil veces a sus familiares en las que cuenta que todos los males que les aquejan se debe a los Pérez y que sin ellos vivirían mejor, serían autosuficientes. En definitiva no los necesitan. (Continuará...)
PARTE III
En otros tiempos esta separación se podría haber llevado a cabo de forma pacífica y ordenada. Pero la cuestión es que ahora ambas familias están arruinadas, solas y enfermas. La batalla que van a entablar acabará con su maltrecha economía y les costará siglos volver a sentirse importantes. Pero ni Pérez ni Cardona parecen conocer la gravedad de la situación. No valoran el trastorno anímico que van a provocar ni la depresión en la que van a sumir a sus familias ni se ocupan de las ventajas que tiene seguir con la unión. Muchos de los jóvenes de ambos clanes, los más capaces, hartos de oír las mismas cantinelas, han optado por irse lejos. Otros se quedarán pero les costará levantar las ruinas que van a quedar. El final de la historia no lo cuento porque nos lo imaginamos todos. (FIN, por ahora)
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